Calentar: Este ejercicio emplea distintas técnicas y trabaja las manos derecha e izquierda. Comienza con los acordes Re, La, Sol y Fa sostenido, pasados por arpegios y picado, y con contestación musical sobre los acordes Si menor, La, Sol y Fa sostenido. Termina con unas variaciones algo más complicadas de estas mismas ideas. Observa que todos los ligados ocurren al comienzo del tresillo.

Pisar: Para trabajar a fondo la mano izquierda. Las indicaciones para los dedos índice, medio y anular busca mantenerlos en los tiples. Procura pulsar apoyando, y sube la cejilla un traste para repetir el ejercicio en bucle.


Pulsar: Este ejercicio se toca con los dedos pulgar, medio e índice. Hay que tocar siempre con la pulsación apoyada, de modo que cada dedo repose en la siguiente cuerda, y alternando los dedos índice y medio en todo momento. Procura pulsar con los dedos pegados a las cuerdas. El pulgar tiene que plantarse también en pulsación apoyada, ya que es la base de los movimientos de los demás dedos, y no debe bailar al son de ellos. En este mismo sentido, el ejercicio se puede simplificar dejando sonar un solo bajo en cada compás. 

La misma idea en semicorcheas al compás de dos por cuatro.

Alzapúa: Este ejercicio también sirve para los arpegios. La alzapúa se toca con el pulgar en pulsación apoyada, dejando que repose en la siguiente cuerda, y un roce de cuerdas hacia abajo y hacia arriba. En muchas falsetas, se comienza con el roce hacia abajo. Para empezar a abordar esta técnica, se puede girar los huesos del antebrazo un poco, en un movimiento parecido al que se usa para abrir o cerrar una cerradura con llave.  Hay que mantener la mano lo suficientemente relajada como para sentir en el pulgar la fuerza centrífuga generada por el movimiento giratorio. Cuando te salgan bien las pulsaciones, procura hacerlo todo lo que se pueda con sólo el pulgar, manteniendo el índice en la primera cuerda, utilizando el dedo anular.

Cuando se toca alzapúa en semicorcheas, el mecanismo ternario (bordón-roce-roce) contrasta con la estructura binaria, por lo cual el pulgar se planta cada vez en un punto distinto del esquema rítmico. Primer tiempo, primera y última nota; segundo tiempo, tercera nota; y tercer tiempo, segunda nota. El ejercicio se puede simplificar tocando tresillos sobre un ritmo binario para que la pulsación apoyada caiga en cada tiempo.

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